Antes de introducirte en la realidad biológica del síndrome de Down, déjanos destacar que el bebé con síndrome de Down es un bebé como otro cualquiera, fruto del amor de los padres.Es un ser humano que, como cualquier otro, presenta un conjunto de cualidades y potencialidades que hay que ayudar a desarrollar, así como de problemas físicos y psíquicos que es preciso atender.

Los niños, los jóvenes y los adultos con síndrome de Down pueden tener algunos problemas similares entre ellos y, sin embargo, cada uno es un individuo con personalidad y características distintas y únicas. Cada uno tiene el derecho a participar en la sociedad con toda la plenitud de que es capaz. Cada uno tiene el derecho a gozar de una plena salud, tanto en su vertiente física como psicoemocional, y por tanto el derecho a recibir los tratamientos médicos y las intervenciones psicoeducativas que sus necesidades demanden.

Por último, debemos tener en cuenta que es mucho más lo que les identifica a las personas con síndrome de Down con el resto de la población que lo que les separa.

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